En 1936 Federico García Lorca empezó a escribir ‘La bola negra’. Su historia comienza con una conversación en la que un joven adinerado le cuenta a su padre que ha intentado entrar en un casino de Granada en el que los socios votan si entras o no con bolas blancas y negras. El protagonista era gay y según el comité, era "un secreto a voces". Los votos fueron bolas negras que no le dejaron pasar. Lorca no pudo terminar esta obra de la que solo se conservan las cuatro primeras páginas. Lorca fue fusilado por el régimen franquista ese mismo verano.
Así se convirtió en la obra inacabada de un autor asesinado en la que su protagonista era abiertamente gay, el primer relato de ese tipo en la literatura española. ‘La bola negra’, que les ha valido a Los Javis el premio a mejor dirección y se ha convertido en una de las mejores películas en la 79ª edición del festival, es “una especie de retroficción y periodismo de investigación” como dice el crítico Alejandro G. Calvo, y termina esa historia inacabada del mayor poeta español de la historia. Eso ha puesto sobre la mesa una incómoda realidad, porque noventa años de silencio no son un accidente.
‘La bola negra’ de Los Javis, un síntoma cultural
Para construir la película, Los Javis recurrieron a ‘La piedra oscura’ de Alberto Conejero, ganadora del Premio Nacional de Literatura Dramática, una obra de teatro que fue un primer intento de terminar la historia de Lorca. ‘La bola negra’ utiliza una estructura de tres tiempos que nos lleva a 1932, 1937 y 2017. Esa cronología es, en sí misma, una tesis sobre cómo funciona la memoria en España y una declaración política.
La película no cuenta solo la historia que empezó Lorca sino que hace una revisión en tres tiempos que llega hasta el presente, y eso es una forma de reflejar nuestra relación con el pasado. Nos lleva a la República, la Guerra Civil y el presente como partes de una misma herida no interrumpida que choca frontalmente con la idea que España tiene de su propia historia, llena de vacíos. La Ley de Memoria Democrática tenía como objetivo, entre otras cosas, rehabilitar la memoria de las víctimas de la dictadura franquista y retirar los últimos símbolos del régimen del espacio público, pero desde que se aprobó en octubre de 2022, ha sido un campo de batalla político de la que Vox llegó a decir que ofrecía "una visión sectaria de la historia".
Que un jurado internacional premie una película sobre la represión homosexual en la España del siglo XX, mientras nosotros mismos continuamos con el debate sobre si esa represión merece ser recordada institucionalmente o no es, cuanto menos, curioso, pero no es la primera vez que ocurre. Almodóvar tardó décadas en conseguir el reconocimiento con la misma intensidad que en el extranjero. El propio Lorca es hoy más icono universal que nunca, aunque en España su historia parece querer seguir oculta.
En Cannes ‘La bola negra' no ha sido solo una buena película que se ha llevado una ovación de 20 minutos. Es un relato épico, una visión de una historia oculta y una herramienta necesaria. "Se está intentando poner de moda el fascismo, nuestro deber es que no suceda emocionando a la gente", como afirmaba Javier Calvo.
El trabajo de Los Javis con la historia de España no ha empezado con Lorca. Su serie sobre Cristina Ortiz, La Veneno, era un reflejo de la identidad LGTBIQ+ española y una forma de demostrar que cualquier vida merece ser narrada con rigor y emoción, independientemente de la orientación sexual del personaje histórico. Con ‘La bola negra’, como bien explicaba Ambrossi al recoger el premio en Cannes, “la única forma de honrar el sufrimiento y el silencio de las personas LGTBIQ que les precedieron es asegurarse de que las siguientes generaciones tengan más libertad”.
Esas primeras cuatro páginas de Lorca no han sido terminadas por Los Javis, sino expandidas como una forma de entender la memoria histórica que va más allá de la reparación legal. No se trata únicamente de rescatar lo que fue enterrado y obligado a olvidarse, sino de hacer algo con ello. La bola negra que comenzó a rodar en 1936 con Lorca, ha sido recogida por Los Javis 90 años más tarde, quizá en el momento en que más necesitamos que el pasado nos recuerde aquellos errores que no deberíamos volver a cometer.
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Fotos | Marco Barada (Cortesía de Movistar Plus), La bola negra (Movistar Plus)
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