Javier Guerrero, nutricionista: “Una cosa es beber agua, y otra hidratarse bien. Lo primero es un acto reflejo; lo segundo, una estrategia"

El 75% de la gente vive en una permanente deshidratación leve y eso nos afecta a nivel muscular, nervioso y cognitivo

No Beber Suficiente Hace Que Tu Cerebro Rinda Muy Por Debajo
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Anabel Palomares

Editor

Conseguimos estar hidratados a través de dos fuentes. La primera y más importante, beber. Casi un 80% del agua que necesita nuestro cuerpo para funcionar correctamente viene de lo que bebemos. El 20% restante, de lo que comemos. Sin embargo, como explicaba el doctor en nutrición Javier Guerrero a Cuídate Plus, tendemos a esperar a beber cuando tenemos sed, pero cuando aparece esa señal ya llevamos tiempo en déficit. “Ese déficit tiene consecuencias reales: menos energía, peor concentración, mayor fatiga y peor recuperación”, aseguraba.

Guerrero era tajante en el acto de presentación de Kilómetros de Hidratación, una iniciativa de Solán de Cabras y LaLiga: “no beber lo suficiente hace que nuestro cerebro rinda muy por debajo”. Afirmaba además que “más del 75% de la población vive deshidratada", datos que respalda la Fundación Española de Nutrición, y ese estado de deshidratación leve afecta al funcionamiento general de nuestro cuerpo. Por eso el nutricionista afirma que “hidratarse no es beber, es darle al cuerpo lo que necesita para funcionar”. Y nuestro cerebro necesita el agua más de lo que parece.

El cerebro tiene entre un 73% y un 85% de agua que interviene no solo en el transporte de oxígeno y nutrientes al cerebro, también en la comunicación nerviosa, en la producción de energía cerebral, en la eliminación de toxinas y desechos y en la regulación de electrolitos para señal nerviosa. Esa deshidratación leve de la que habla Guerrero afecta nuestros músculos, a nuestro sistema nervioso y a nuestro cerebro

Cuando tenemos una leve deshidratación, disminuye nuestra memoria a corto plazo, se ve reducida nuestra atención y concentración, aumenta nuestro tiempo de reacción y tenemos más fatiga mental y cambios de humor según los expertos. “Nuestro nivel de agua no es suficiente para que estas reacciones químicas ocurran con normalidad. No beber lo suficiente hace que rindamos muy por debajo de nuestras capacidades”, afirmaba el nutricionista.

Ahora que sabemos la importancia de beber para cuidar la salud de nuestro cerebro, vamos con la gran pregunta: ¿cuánto es lo recomendado? El nefrólogo Borja Quiroga ya habló de que  beber dos litros de agua al día “es tan mito como mentira” porque no existe una ingesta de agua universal. Según Quiroga, la ciencia nunca ha apoyado la idea de una ingesta diaria de dos litros de agua, porque depende de nuestro estilo de vida y de la estación del año en la que estemos. No necesita la misma cantidad de agua una persona que hace deporte que una sedentaria, ni necesitamos lo mismo en invierno que en verano. 

Para el nefrólogo es mejor “hacer caso a uno de los estímulos primitivos más importantes que tenemos, que es la sed”. Para Guerrero “hidratarte bien a lo largo del día es mucho más efectivo que intentar compensar bebiendo grandes volúmenes en momentos determinados”. Es mejor tener a mano la botella de agua e ir bebiendo poco a poco, que tomarte esos dos litros que se han recomendado toda la vida de una sentada. 

Fotos | YouTube La Obsesión Ciclista de Fred, Bluewater Sweden en Unsplash 

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